Si no queréis la viña, se la alquilo a otro.
Esta frase nos puso en nuestro sitio,
a pesar de que pensábamos que lo estábamos haciendo bien.
Verás.
Nos la dijo Andrés Aníes, el propietario de la Viña de DIAPLES, más abajo te cuento por que,
pero antes quiero que sepas algo.
Tiene 92 años, y puedo asegurarte que, hoy la viña sigue siendo su principal preocupación, ojito derecho o su pulmón izquierdo, no lo sé.
En contra de lo que siempre me habían dicho, el vino no se hace solo con la uva.
Hay ciertos ingredientes que tienes que tener en cuenta para que la receta sea deliciosa.
Hablo de personas que han picado toda su vida en la viña.
Los hermanos Ramón y Andrés Aníes, propietarios de las viñas de DIAPLES.
Hay algo que quiero contar aquí, Ramón Aníes, falleció con 90 años, y me parece justo honrarle aquí en una página que habla de un vino elaborado con su viña.
Te cuento la historia:
Aún calzaban 89 y 87 cada uno, cuándo cuidaban la viña como a un hijo.
Fue en agosto de 2023, cuándo Andrés nos advirtió:
– El 1 de agosto el pastor de la viña tiene estar puesto y encendido.
Pero, el 1 de agosto la viña estaba sana y sin falta de uva.
Pensamos que no había tanta prisa.
Una semana después…
El jabalí había entrado y se comió parte importante de la cosecha.
Andrés se enfadó mucho. Nos dijo:
– Si no queréis la viña, dejadla. Se la alquilo a otro.
Y eso que ya tenía 90 años.
Menos mal que al final confió…
… y hoy, seguimos con la viña.
Verás.
Si fuiste de los que se quedó sin probar DIAPLES BLANCO 2022, tienes la oportunidad de reservar ahora tu botella:
Elaborado con viñas de más de 100 años, viñas traídas de otra época, cuándo aquí se vivía del vino.
Con las viñas de los que se quedaron y como aquí se elaboraba.
Trabajando a lomo en la viña y siendo muy respetuosos en la bodega, para que el paisaje llegue intacto a la botella.
Desde que empezamos con este proyecto, nuestro concepto de paisaje y elaboración de vino ha cambiado.
Antes no podíamos imaginar que elaborando vino pudieras expresar el pasado o la historia de un lugar.
Ni siquiera lo que le rodea.
Tampoco a las personas que lo han habitado, como es el caso de Ramón y Andrés.
Cuando elaboras vino y también tienes en cuenta a las personas, las tradiciones o el modo de vida, el concepto cambia.
Es distinto.
significativo,
y mágico.
Y no, no quiero que pienses que me he tomado una seta rara, es algo que solo puedes ver cuándo entiendes el vino y la historia arraigada al lugar.
Un paisaje se moldea durante siglos, tiene la vida muy larga, y, si quieres representarlo, debes buscar aquello que durante un tiempo fué, porque si no, el puzle no está completo.
Carece de vida.
Saberlo ha sido hermoso,
para mí, por la importante y bonita que es la historia que acompaña a la viña y al vino,
y para Nico, por elaborar un vino de la forma que a él más le gusta, un vino con transcendencia.
Lo duro viene después.
Esta forma de cultivar y elaborar es más exigente en el campo y en la bodega.
Vives con el culo prieto por el miedo a que algo falle, la inseguridad se multiplica por mil, como las variables, nunca sabes con que te vas a encontrar.
Jugamos a la gallinita ciega.
Pero alguien dijo que la vida es como un juego, y si no hay riesgo no hay emoción.
Y ya sabes cómo somos,
nos gusta equivocarnos, darnos de bruces cuatro veces con la misma piedra y volver a empezar.
Lo tenemos claro.
A veces cuesta más, pero se llega a lugares inesperados y mucho más bellos.
Ramón y Andrés tenían que ser parte de este vino, una guía y un referente para encontrar la receta a un vino auténtico de montaña.
- Elaborado con pieles, para pasar más nervios que una novia el día de su boda. Ojo! No es un vino naranja. Ni duro. Ni hay que decir que es natural para que te guste. Es un vinazo blanco, en el que hemos conseguido capturar el duende que se esconde en las pieles. Textura longitud y energía en boca.
- Una añada escasa, la sequía y los animales nos dejaron casi sin cosecha. El año que Andrés se enfadó con nosotros por no poner el pastor del 1 de agosto. Casi perdemos la viña.
- Un blanco elaborado como si fuera un tinto, pero en blanco. Las pieles han estado en contacto con el mosto hasta 15 días, buscando un punto tánico final que recuerda al jengibre. Un cosquilleo punzante.
- Un blanco raro. Goloso y chispeante. Un vino en el que Nico, el enólogo ha puesto en entredicho lo que aprendió en la carrera. Se la ha jugado.
El precio son 26€, pero a ti por estar en esta lista y reservarlo en avanzada, te va a costar 24€.
Pero solo si lo reservas antes del miércoles 23 de octubre a las 23:59h.
Solo 150 botellas,
¿Como funciona?
Lo reservas ahora, y lo recibes entre el 5 y 7 de noviembre.
Así de fácil y pronto.
Ah, se me olvidaba.
Viene con regalo.
Una cata que nunca antes has aprendido a hacer.
Una cata del mismo vino, pero esta vez, Nico no va a hablar solo de aromas o maridaje…
Esta vez buscaremos el paisaje en la botella.
Para que entiendas porque es tan significativo.
Y único
Y mágico.
NOTA DE CATA:
Todavía en botella, aunque ya listo para salir.
La añada de 2023 viene marcada por la búsqueda de un vino de pueblo.
Amarillo limón con destellos verdes.
En nariz, me recuerda a los paseos con mi abuelo cuándo íbamos buscar té de roca. Una planta muy común en esta montaña.
En boca, es sedoso y con un punto secante, como un pasto otoñal.
Un cosquilleo punzante al terminar en boca, como si comieras jengibre.
Es complejo y profundo.
Con mucho sabor.
