¡Nos tenemos que ir de aquí!
Esta historia es conmovedora, puede que no te guste, o que incluso te haga llorar.
Si, llorar. Si eres tan floja como yo, lo harás.
De hecho, sigo conmocionada desde el día que me la contaron.
En aquel momento tuve claro que tenía que contar esta historia.
Puede que hayas leído algo antes en mis correos, pero te aseguro que no has leído la historia entera.
Verás,
Es la historia de Antonio, el último habitante de Moliniás.
Su madre le decía:
“¡Nos tenemos que ir de aquí!”
Una y otra vez.
Antonio me contó:
“Mi padre tenía tres heridas de guerra, tenía tres tiros en la pierna. Una en la inyección de la cadera, otro le atravesó la pierna y otro el pie.
Tenía poca salud. No podía caminar y tampoco trabajar.
Yo y mi tío teníamos que hacer todo el trabajo en casa.
Yo tenía 14 años y tenía que picar las cepas, como se picaban antes, una a una, labrar a mano, acarrear carbón, dar de comer a los animales y hacer cal.
De sol a sol.
En casa, no llegamos a pasar hambre, pero se veía que la economía no iba bien.
La viña cada vez daba menos vino, y daba mucho trabajo.
El último año labré toda la finca yo solo.
Hoy, todavía sueño intentando hacer un paso para que el tractor entrara en la finca.
Mi padre no quería irse de Moliniás.
Mamá y yo sí.
Nos defendíamos con los animales, salíamos adelante, pero el porvenir era cada vez más duro.
Imagínate, en las fiestas del pueblo bailábamos con un candelabro de carburo que iluminaba el baile, y el resto a oscuras.
En 1960 llegó la luz y la vida mejoró, pero no fue suficiente.
Cuando cerramos la puerta de casa, y nos fuimos, mi padre me dijo:
Espero no arrepentirme de tomar esta decisión.
Mi madre, lo tenía claro, no podíamos seguir así. “
El adiós definitivo.
Una mezcla desgarradora de tristeza y resignación, un dolor fuerte que late en el pecho al cerrar la puerta por última vez.
Dejaron atrás la casa, los campos, los oficios, los animales y la viña.
Una forma de entender la vida y el paisaje.
Perdón, de formar parte de él.
Allá por 2018, cuando empezamos a soñar con este proyecto, no sabíamos nada de esto.
Tampoco en 2020, cuando empezamos a plantar nuestra primera viña.
Montar una bodega parecía lógico, Nico es enólogo, y teníamos tierra disponible.
Sabes, la tierra en Moliniás es como un amigo terco, que se resiste a dejarse domar, y eso se sufre.
No podía imaginar lo duro que iba a ser, 4 años de trabajo intenso.
Dándonos con cada piedra de la finca, de bruces.
Como ya había hecho antes Antonio y su familia, pero nosotros no lo sabíamos.
Descubrirlo tuvo un sabor agridulce.
Tenía entre manos algo único, pero también una responsabilidad enorme.
No solo se trataba de hacer un gran vino, también la responsabilidad de alejar el olvido de esta montaña.
De transmitir y fijar esta historia.
De encender una luz que siga viva y sus vidas, sus luchas y sus sueños nunca se pierdan en la oscuridad del tiempo.
Ese faro en la oscuridad del tiempo es nuestro próximo vino.
Un vino sin etiqueta ni imagen, tan solo la historia que te cuento. Y la promesa de un terroir que nadie prueba desde hace 80 años.
Para mí, suficiente.
Podría contarte todo el esfuerzo que esta primera viña supuso para nosotros, económico y de trabajo, pero lo veo irrelevante.
Hoy se siente liviano y lejano:
estamos tan agradecidos por las historias que nos acompañan y en especial a quien nos las han regalado: Ramón y Andrés Aníes, Antonio y Rosita, que han conseguido que la primera añada de una bodega que nadie conoce, de una zona vitícola casi perdida, haya vendido en avanzada 2600 de 2884 botellas.
No podía imaginar algo tan bueno y bonito.
Por eso, es posible que nuestros vinos vayan a volar, y quiero darte la oportunidad de reservar Huerto del Olvido 2023 antes que nadie, y por estar en la lista, también a mejor precio que cuándo salga a la venta:
- El primer vino de Moliniás, una finca con un paisaje tan extremo y exigente, que consiguió desterrar a la familia que lo había habitado durante siglos. Un terroir extremo y casi olvidado, con una historia que te pondrá los pelos de punta.
- En esta viña perdimos miles de kg de uva y cientos de cepas muertas en nuestro aprendizaje hacia la viticultura regenerativa extrema. Mereció la pena.
- Casi 100% garnacha tinta, que además de ser la variedad que más plantaban en esta finca hace 100 años, es la mejor variedad posible para mostrar el paisaje que la rodea. Y este paisaje merece ser bebido.
- En casa Moliniás todavía quedan los antiguos tinos de roble, por eso, hemos querido criar este vino durante 9 meses en dos barricas usadas de 600L.
- Con las uvas supervivientes de la granizada que cayó a finales de junio. Más del 60% de las uvas perdidas. Apenas 1.500 botellas.Un vino solo apto para valientes inconscientes: un vino sin imagen ni etiqueta por ahora, que no podrás beberte hasta dentro de unos meses. Tan solo la historia que lo acompaña y la promesa de unos macarras de montaña.
El precio será 30€, un regalo, pero a ti por estar en la lista, te va a costar 28€, si lo compras antes del 22 de septiembre.
Solo aquí, y solo 500 botellas para venta en avanzada.
Ya sabes cómo funciona: lo reservas y esperas.
No sabemos la fecha de entrega, pero estimamos que será a partir del 1 de marzo de 2025.
Es tiempo, lo sé, pero ya sabes, lo bueno se cocina lento, y tu como amante del vino, de eso sabes mucho.
Y de regalo, para acompañar la espera: PAISAJE SALVAJE
¿Y eso qué es?
Una vídeo viña a viña en el que Nico te explica cómo va a elaborar cada vino en función de cómo ha sido el cultivo y la maduración de las uvas,
Cada decisión en bodega explicada: por qué se toma y que se busca con ella, una disección quirúrgica de todos los vinos de la añada 2024.
Un máster de enología que por sí solo vale más de 30€.
NOTA DE CATA:
Pues no lo sé.
Está “en rama”, es decir, que lo embotellaremos pronto y aún cambiará.
Se afinará.
Evolucionará.
Eso sí, te cuento que es una viña rodeada de moras, de higueras y de romero.
Que el suelo, se llena de flores violetas cada vez que llueve, y tiene mucha roca caliza. Y Pedro Parra dice que esos vinos tienen textura suave, elegante y profunda.
Las noches de verano son frescas, y los cielos limpios y brillantes.
No sé a qué sabrá…
DATOS TÉCNICOS:
VIÑEDO: Principalmente garnacha.
VINFICACIÓN: Si me flipo un poco te diré que, fermentado en hormigón, que es calcáreo como la roca del suelo y criado en barricas usadas de 600L, emulando los viejos tinos que todavía hay en casa Moliniás. Pero en realidad queríamos la austeridad que da el hormigón y la complejidad de la madera.
Alcohol: 12.5%,
pH: a veces me preguntan el pH, y siempre me pregunto por qué. Te diré que son 3.21, pero si esta es la razón para decidir si comprar este vino, yo te ayudo: no lo hagas.